Cinco formas de ordenar un binder (y cuándo elegir cada uno)
No hay un orden mejor: hay un orden que responde a la pregunta que te haces al abrir el binder. Si buscas huecos, ordena por número de expansión; si lo enseñas, por Pokédex o por tipo; si compras, por rareza. Elige uno y no lo mezcles.
Un binder mal ordenado no se nota el día que lo montas. Se nota seis meses después, cuando quieres saber si te falta la 093 y tienes que pasar veinte páginas para averiguarlo.
El orden correcto es el que contesta rápido la pregunta que más te haces. Estas son las cinco que funcionan, con lo que cada una te cobra.
Por número de expansión
El orden impreso en la carta, del 001 al último. Es el único que convierte el binder en una checklist física: un hueco vacío es, literalmente, una carta que te falta, y sabes cuál sin consultar nada.
Cuesta que es el orden menos vistoso. Las cartas de una expansión no están agrupadas por color ni por familia, así que la página no «compone». Si tu objetivo es completar, esto no importa; si el binder es para enseñarlo, sí.
Es el orden que asumen los placeholders y las checklists: están generados en secuencia de numeración.
Por número de Pokédex
Bulbasaur primero, Mew el último, independientemente de la expansión. Reúne en la misma página a un Pokémon con todas sus versiones y deja ver la evolución de su ilustración a lo largo de los años.
Cuesta que rompe la lectura de hueco: si te falta una carta, el hueco no te dice cuál, porque la posición no está reservada de antemano. Y obliga a recolocar cada vez que entra una expansión nueva.
Funciona muy bien cuando coleccionas por Pokémon en vez de por set.
Por número
- 001Bulbasaur
- 002Ivysaur
- 003Venusaur ex
- 004Charmander
- 005Charmeleon
- 006Charizard ex
- 007Squirtle
- 008Wartortle
- 009Blastoise ex
Por tipo
- 007Squirtle
- 008Wartortle
- 009Blastoise ex
- 004Charmander
- 005Charmeleon
- 006Charizard ex
- 001Bulbasaur
- 002Ivysaur
- 003Venusaur ex
Por tipo de energía
Agrupar por planta, fuego, agua, y así. Es el orden más agradable de mirar: cada página tiene coherencia cromática y el binder entero se lee como una gradación.
Cuesta lo mismo que el anterior, y algo más: los tipos no reparten en múltiplos de nueve, así que acabas con páginas a medias o mezclando tipos al final de cada bloque. Decide de antemano si prefieres huecos o mezcla, porque una de las dos va a pasar.
Por rareza
Comunes al principio, y las especiales al final o en su propio binder. Sirve cuando la colección tiene mucha diferencia de valor entre unas cartas y otras y quieres separarlas físicamente.
Cuesta que la rareza no es una escala única ni estable entre expansiones, así que el criterio se vuelve discutible en los bordes. Y agrupar lo caro en un mismo sitio es una decisión que conviene pensar dos veces.
Por ilustrador
El menos común y el más interesante si lo que te gusta es el dibujo. Reúne la obra de un artista a lo largo de expansiones y años, y hace visible una autoría que normalmente pasa desapercibida en letra pequeña.
Cuesta que necesitas el dato para cada carta, y no siempre está a mano en el propio cartón. En Setpedia lo tienes en la ficha de cada impresión y en la página de cada ilustrador.
La regla que importa más que el orden
Elige uno y sé consistente. Un binder ordenado por número con «una zona» de favoritos al final deja de ser consultable: ya no puedes fiarte del hueco.
Si quieres las dos cosas, usa dos binders. Sale más barato que perder la capacidad de saber qué te falta.
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